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Mike Soldano. Me propuse construirme un amplificador

Mike Soldano. Me propuse construirme un amplificador

Soy ante todo guitarrista, y solo en segundo lugar ingeniero.
Mike Soldano · Fundador de Soldano Queen Anne & Magnolia News, 2014
Mis amplificadores están diseñados desde el punto de vista de un artista.
Mike Soldano · Fundador de Soldano Queen Anne & Magnolia News, 2014

Oleh Lafoks

Mike Soldano en su mesa de trabajo. Foto: Amazona.de, entrevista de 2021
Mike Soldano en su mesa de trabajo. Foto: Amazona.de, entrevista de 2021

Soldano era ante todo músico, no un ingeniero electrónico de formación. Aprendió por su cuenta a diseñar amplificadores porque no encontraba el sonido que quería oír. Su sonido se puede probar en nuestro plugin gratuito CatpitAmp o en las capturas NAM del X88-IR.

Capítulo uno. Una guitarra, un Camaro y un cabezal de válvulas roto

Seattle, años setenta.

Al joven Mike le interesan mucho más los autos que la electrónica. Le apasionan las carreras callejeras, siempre anda metido en el motor de su Chevrolet Camaro, es hábil con las manos y sabe construir máquinas y rehacerlas.

Mike Soldano junto a un hot rod Ford
Mike Soldano junto a un hot rod Ford

Entonces escucha Badge de Cream y el solo de Eric Clapton.

No es la velocidad ni el virtuosismo lo que lo atrapa. Es el sonido mismo: la guitarra eléctrica de verdad canta, llora, habla con voz humana.

Mike decide que tiene que aprender a tocar así.

Y empieza bastante tarde, hacia los 20 o 21 años. Prueba la guitarra acústica de su padre, pero pronto se da cuenta de que necesita un instrumento completamente distinto.

Compra una guitarra eléctrica usada y un amplificador de válvulas, una copia casera de un Fender Bassman.

Y entonces llega el contratiempo que le cambia la vida: el amplificador se rompe una y otra vez.

No hay dinero para un técnico. Tiene que arreglárselas solo.

Años después Soldano lo resumiría así de simple: cuando no hay dinero, hay que agudizar el ingenio.

Estudia esquemas, repara equipos y empieza a construir sus propias guitarras. En 1977 abre un pequeño taller de guitarras. En 1980 ya toca con bandas en los clubes de Seattle.

Pero hay un problema.

No le gusta cómo suenan sus amplificadores. Ni siquiera los caros.

Capítulo dos. Cinco años buscando un sonido que no existía

A principios de los ochenta ya existen Marshall y Mesa/Boogie. Los guitarristas experimentan sin parar con amplificadores modificados.

A Soldano le gusta la ganancia del Mesa, pero no le gusta cómo se desdibujan las notas sueltas cuando hay mucha ganancia. Según lo explica él mismo, no había mucha definición entre cuerdas: basta tocar un acorde complejo como un D9 y, en lugar de cuerdas separadas, se oye barro.

Lo quiere todo a la vez:

  • Una saturación potente, que haga cantar la guitarra, y un sustain largo.

  • Claridad en cada nota, incluso en un acorde complejo.

  • Un ataque rápido y una respuesta a la fuerza de cada golpe de púa.

  • Un amplificador lo bastante robusto para tocar con él todas las noches.

En 1981 se toma en serio la electrónica de válvulas. Lee manuales de radio de los años cincuenta, estudia esquemas y experimenta al salir del trabajo, a veces hasta bien entrada la noche.

Repara y modifica Fender y Marshall y trabaja en la conocida Stars Guitars de San Francisco. Cada modificación le enseña algo.

Así nace un amplificador experimental con el maravilloso nombre de Mr. Science. Un pedazo de madera contrachapada con componentes electrónicos montados encima, un banco de pruebas para experimentar.

Hacia 1985 o 1986, Mr. Science ya se ha convertido en el prototipo del futuro SLO-100.

Mike empieza a llevarlo a sus propios conciertos. Otros guitarristas oyen el sonido y le preguntan si podría construirles uno igual.

Tiempo después Soldano admitiría que nunca planeó crear una gran empresa. Simplemente descubrió que el sonido que había construido para sí mismo también lo querían otros.

Capítulo tres. Solo ida a Los Ángeles

En 1985 Soldano tiene a tres personas que quieren comprarle un amplificador. Compra las piezas y construye los amplis en el sótano de la casa de sus padres.

Pero de los tres que prometieron comprar, solo uno cumple y paga.

Mike se queda con dos amplis que nadie quiere y toda una montaña de piezas.

Y toma una decisión bastante descabellada.

Le pone un motor nuevo a su viejo Chevrolet de 1938, lo carga con los amplificadores, el experimental Mr. Science y las piezas, y pone rumbo a Los Ángeles.

Allí están los estudios, las discográficas y los guitarristas de talla mundial.

Intenta concertar reuniones con las estrellas y llama a sus mánagers sin contactos ni recomendaciones. Casi todos prometen venir y luego no aparecen.

Poco a poco se le acaba el dinero.

Su primer taller en Los Ángeles está en un antiguo burdel. De vez en cuando se presentaba por allí gente que no tenía la menor intención de comprar un amplificador.

Para sobrevivir, repara guitarras, acepta trabajos ocasionales y hace de roadie en conciertos.

Pero un día llega el primer golpe de suerte de verdad: Howard Leese, guitarrista de Heart, prueba su amplificador.

A Leese le bastaron dos acordes para decidir comprar el amplificador número 002.

El siguiente cliente importante es Steve Lukather, de Toto.

Pero las ventas van demasiado lentas. A finales de 1987 Mike está prácticamente en la ruina. Piensa en serio en dejarlo todo y volver a Seattle.

Capítulo cuatro. Tres mensajes en el contestador automático

Una noche Mike llega a casa hacia las cuatro de la madrugada, después de trabajar de roadie para la banda Vixen.

En el contestador automático parpadea la luz de mensajes.

Pulsa el botón de reproducir.

El primer mensaje es de Lou Reed.

El segundo, de Vivian Campbell.

El tercero, de Michael Landau.

Tres figuras de la primera división del rock buscan a un constructor desconocido para hablar con él de sus amplificadores.

Al principio Mike piensa que alguno de sus amigos le está tomando el pelo.

Pero las llamadas van en serio.

Y a partir de ahí todo va muy rápido.

En la primavera de 1988 Soldano ya tiene lista de espera, y en verano Eric Clapton, Mark Knopfler y los Scorpions le encargan amplificadores. La lista de espera llega a unos seis meses.

El hombre que estaba dispuesto a cerrar el taller de pronto no da abasto construyendo amplificadores para músicos famosos.

Capítulo cinco. El SLO-100: por qué su diseño cambió la industria

El SLO-100, el Super Lead Overdrive presentado en 1987, ya no es un simple Marshall modificado, sino un circuito propio, diseñado en torno a la idea que el propio Soldano tenía de la saturación.

¿Dónde estaba entonces la novedad técnica?

No en inventar la saturación de válvulas: las etapas de ganancia en cascada existían mucho antes que Soldano.

Sino en cómo las dispuso.

En el SLO-100 la señal pasa por varias etapas de ganancia, una tras otra. Mike ajusta la ganancia, la respuesta en frecuencia y los puntos de trabajo de las válvulas para conseguir una saturación enorme sin perder articulación.

El diseño usa cinco 12AX7, cuatro en el preamplificador y una en el inversor de fase, y cuatro 6L6/5881 en la etapa de potencia.

Soldano no se limitó a meter todavía más ganancia. Aprendió a controlar el carácter de esa ganancia.

Y el resultado salió sorprendentemente versátil.

El amplificador conquistó no solo a los guitarristas de hard rock y metal, sino también a Clapton, Knopfler, Gary Moore y Warren Haynes. A principios de los noventa, Eddie Van Halen usó un SLO-100 para grabar For Unlawful Carnal Knowledge. Más tarde, el diseño de Soldano influyó mucho en el Peavey 5150.

El SLO-100 se convirtió en una de las referencias para la siguiente generación de amplificadores de alta ganancia.

Digresión para ingenieros. Cuatro marchas en lugar de una

Soldano explica su saturación con un lenguaje que conocía mucho antes que las válvulas: el de la caja de cambios manual.

Arrancar en primera y meter cuarta de golpe es ahogar el motor: tose, tiembla y avanza a tirones. Así hacía casi todo el mundo el high gain en aquella época: meter a la fuerza toda la señal por una sola válvula y machacarla sin piedad. La saturación salía áspera, pobre de tono y difícil de controlar. Pasando por las cuatro marchas, en cambio, el motor gira suave y da todo lo que tiene.

En el SLO-100 cada marcha es una etapa de válvulas. La primera simplemente amplifica la señal. La siguiente ya empieza a recortar, pero solo un poco, lo justo para que la distorsión y la compresión dejen intacta la fundamental. Luego otra etapa, y otra más, hasta que la señal llega a la saturación plena. Los armónicos fundamentales, donde viven los graves y el cuerpo, atraviesan toda la cadena enteros, y encima se van sumando los armónicos superiores. De ahí viene esa saturación dulce que canta y no se embarra.

El SLO-100 lleva cinco 12AX7, y cada una tiene dos triodos en la misma ampolla de vidrio, o sea, diez etapas. Pero solo cuatro de ellas son marchas. Las otras seis tienen otro trabajo. Una existe solo en el canal limpio. Dos seguidores catódicos aíslan el bucle de efectos y el circuito de tono para que no carguen la señal. Otra recupera la ganancia que se comió el bucle de efectos. Las dos últimas forman el inversor de fase que excita la etapa de potencia.

Ahora, la escala. En un viejo Fender Twin o en un Marshall Plexi, el camino de la señal desde el jack de entrada hasta la etapa de potencia es corto: pocas etapas de válvulas, poca ganancia de voltaje. En el SLO-100 la ganancia de voltaje potencial supera el millón. Al pulsar una nota, la pastilla entrega alrededor de un voltio, a veces algo más, pero a la salida no habrá un millón de voltios: las válvulas entran en clipping y recortan la señal al llegar a su techo.

Ese mismo clipping da el sustain. Mientras la cuerda suena fuerte, las válvulas recortan la señal a un mismo nivel. A medida que la nota decae, hay menos clipping, y la salida apenas baja. Por eso el SLO sostiene una nota casi para siempre, hasta que la señal de la cuerda cae por debajo del umbral de clipping. Solo entonces la nota se apaga de verdad.

El segundo truco está en la entrada. Las cuerdas graves, más gruesas, dan una señal más fuerte que las finas; esa señal satura antes las etapas y se comprime más, y la parte grave se pierde. Por eso Soldano, ya en la entrada, recorta un poco de ganancia en los graves y suma algo en los agudos. Al llegar a las últimas etapas, la señal está equilibrada de graves a agudos, y las notas graves no quedan aplastadas por la distorsión. Soldano admite sin rodeos que no es el único que lo hace.

La etapa de potencia del SLO-100, por el contrario, es clásica: el viejo y querido circuito de Western Electric, el mismo de los Fender Bassman y los Marshall. El sonido nace en el preamplificador, y ahí es donde Soldano puso sus propias ideas. En total dedicó unos cuatro años a desarrollar el SLO-100, puliéndolo de oído.

Para Soldano, el éxito se mide con una sola cosa: la transparencia. Una Telecaster enchufada a un SLO tiene que sonar a Telecaster, una Strat a Strat, una Les Paul a Les Paul, incluso con la ganancia a tope. Con un amplificador limpio es fácil; con high gain, difícil. Por eso las etapas del SLO están pensadas para trabajar juntas: cada una hace un poco, y ninguna ahoga la guitarra.

De ahí el nombre: Super Lead Overdrive. El overdrive está dentro del propio amplificador, y no le hace falta ningún pedal para el high gain.

Esquema del SLO-100: en verde, el recorrido de la señal del canal limpio; en rojo, el del canal de saturación. Dibujo de Rob Robinette
Esquema del SLO-100: en verde, el recorrido de la señal del canal limpio; en rojo, el del canal de saturación. Dibujo de Rob Robinette

Capítulo seis. Del SLO-100 al X88R

Y entonces pasó algo especialmente interesante desde el punto de vista técnico.

A finales de los ochenta, los grandes sistemas de rack para guitarra evolucionaban a toda velocidad. Las estrellas usaban por separado preamps, etapas de potencia, conmutadores, reverbs y delays.

Bob Bradshaw, el famoso diseñador de esos sistemas, le propuso a Soldano construir un preamp de rack de tres canales.

Así nació, hacia 1988, el Soldano X88R.

La idea era reunir tres voces de amplificador distintas:

  • Un sonido limpio al estilo de un Fender Twin.

  • Crunch al estilo de un Marshall modificado.

  • Lead con la saturación característica del SLO-100.

Estos equipos pasaron a ser una pieza importante de los sistemas de rack profesionales, entre ellos el de Steve Lukather.

La línea actual de preamps de rack de Soldano, X88-IR incluido, desciende del X88R. No se trata de un amplificador más con un nombre famoso, sino de la continuación de un diseño que nació en los primeros tiempos de los sistemas de rack profesionales para guitarra.

Capítulo siete. ¿Qué fue de Mike?

Mike Soldano. Foto: Synergy Amps, sección Meet the Makers
Mike Soldano. Foto: Synergy Amps, sección Meet the Makers

Soldano nunca se convirtió en el jefe de una corporación gigantesca.

Durante décadas su negocio siguió siendo una pequeña empresa especializada.

En 2010, por ejemplo, Seattle Business describía el taller de Soldano, donde Mike llevaba la empresa con solo tres empleados. Por entonces fabricaba unos 250 amplificadores al año.

En 2019 Soldano vendió la empresa a Boutique Amps Distribution y siguió en ella como diseñador.

En la práctica, dejó la parte comercial en manos de otra compañía y siguió haciendo lo que le interesaba desde el principio: diseñar amplificadores.

Y hacer música. En 2014 tocaba en dos bandas, Los Peligrosos y The Kings of Outlaw Country; en la segunda tocaba la guitarra pedal steel. En 2015 tocó la guitarra solista en la banda de Seattle The Industry People y grabó con ella la canción Rock & Roll Needs a Broom. Con esta banda aparece también en la foto del comienzo del artículo. Sigue tocando hoy.

Epílogo. Un guitarrista que no encontraba su sonido

Esta historia tiene una simetría maravillosa.

De joven, Mike oyó el solo de Eric Clapton y decidió aprender a tocar la guitarra eléctrica. Compró un amplificador que se rompía una y otra vez. Aprendió a repararlo. Luego, a modificarlo. Luego, a diseñar otros completamente nuevos.

Unos once años después, el propio Eric Clapton le encargó un amplificador a Mike Soldano.

Y Soldano nunca se propuso crear un nuevo estándar de la industria. Era un guitarrista al que no le gustaba cómo sonaban los amplificadores de su época.

Es uno de los rasgos más interesantes del primer movimiento boutique: ingenieros como Soldano no intentaban copiar otro modelo histórico más con «Legendary Tone» escrito encima. Intentaban construir el sonido que a ellos mismos les faltaba.

Y a veces, después, toda la industria musical hacía cola por ese sonido.


En nuestro sitio, el plugin gratuito CatpitAmp y las capturas NAM del X88-IR representan a Soldano.